sábado, 2 de agosto de 2008

La cruz y su lenguaje

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
1 Corintios 1:18

Galileo Galilei (1564-1642) fue condenado por la Inquisición porque sostenía las teorías acerca del movimiento de los planetas. Ésta lo obligó a abjurar, pero seguidamente, al hablar de la Tierra, Galileo exclamó: –¡Y sin embargo, se mueve!Del mismo modo, la palabra de la cruz es contraria a toda lógica y a todos los prejuicios. Sin embargo, salva a todos los que la creen. Al aceptarla por fe, son hechos hijos de Dios.
La palabra de la cruz es el mensaje de Dios para todos. Nos dice que el hombre hubiese estado irremediablemente perdido y separado de Dios si su Hijo Jesucristo no hubiese venido a vivir y morir en la tierra. ¿Cómo entender esto? ¿Cómo comprender que este desconocido de Nazaret, traicionado y crucificado a petición de su propio pueblo, y que no se salvó a sí mismo después de haber cumplido tantos milagros a favor de los demás, aún pueda, 2.000 años después, librar a aquellos que creen en él?
¿Cómo entender que la felicidad, la paz y el gozo nos son dados gratuitamente, cuando nosotros hemos probado de todo, pero sin éxito, para obtenerlos?
Sí, al lector la palabra de la cruz puede parecerle una locura. Pero le propongo al lector tomarle a Dios la palabra, creerle y aceptar a Jesucristo como su Salvador, muerto en la cruz para quitar sus pecados. Reconózcalo como el Señor de su vida, ya que también resucitó. Millones de personas lo hicieron antes que usted, y nunca lo han lamentado. ¡Acéptelo hoy mismo!