jueves, 18 de noviembre de 2010

No os afanéis por vuestra vida...



No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, que vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.
Lucas 12:22-23

Según dijo un conocido médico americano: "Las preocupaciones influyen en la circulación de la sangre, en el corazón, en las glándulas y en todo el sistema nervioso; perjudican la salud en gran manera. No conozco a nadie que haya muerto por exceso de trabajo, pero sí a muchos que murieron por preocuparse".

Quisiéramos recordar lo que el Señor Jesús dijo al respecto:

- Preocuparse es inútil: "Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? Luc 12:24

- Preocuparse es vano: "¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás?". Luc 12:25-26

- Las preocupaciones demuestran incredulidad: "Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombre de poca fe?" Luc. 12:28

- Las preocupaciones son superfluas: "Vosotros, pues, no os preocupéis... ni estéis en ansiosa inquietud... vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas". Luc 12:29-30

El miedo siempre tiene al yo como punto central; en cambio la fe se concentra en Dios. Cuando el Señor Jesús vivió aquí en la tierra, jamás se dejó dominar por las preocupaciones y el temor; nunca hizo algo precipitadamente; siempre hizo la voluntad de su Padre.